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Saturday, 11 October 2008

y vuelve la burra al trigo

O en este caso mi madre con sus inagotables indecisiones regresa a probar suerte otra vez en aquel país con forma de bota, lleno de política banana y mala actitud.
Ya perdí la cuenta, 6 o 7 tal vez. Cuantas veces mas?

Saturday, 19 July 2008

Mi choque cultural reverso

Hace varias semanas llevo pensando como escribir este post. No es fácil tratar de poner mis ideas en orden y poder describir la opinión que me lleve de mi ciudad natal en mi corta visita.

Ayer encontré el dvd que hice de las fotos que tomé allí, copie su contenido en el computador y me puse a ojear esos recuerdos digitales con un gran toque de melancolía. La fiesta de 15 de mis hermanas fue un momento muy especial para mi. Después de mas de 6 años todos los miembros inmediatos de mi familia estaban reunidos, los dos abuelos que están separados, madre, tío, tía y otra tía. Mis dos hermanas, mis dos primos, mi otra prima y el que no puede faltar: el perro.

Yo nací negado para el baile y gracias a la gran cantidad de chicas colombianas que me decían que estaban cansadas al sacarlas a bailar para luego verlas bailando dos minutos después, mi complejo anti-baile creció aún mas. Pese a esto salgo a bailar moverme y divertirme que es la parte esencial del baile y eso hice con toda mi familia en un desorden y festejo lleno de furor y corazón. Fue un momento único y escaso en nuestras vidas, además ver bailar a mi abuelo el "very very very well" no tiene precio.

También volver a ver a todos esos amigos que a pesar de la distancia y los cambios siguen teniendo ese espíritu alegre y vivo que me contagia de felicidad y anhelo de compartir más ratos con ellos. Esa energía que nos unió en los lazos de la amistad y que ha hecho que perdure y madure a través de los años, cada uno con un rumbo de vida distinto, con cortes de pelo impensables, pero con la misma gana de vivir experiencias y disfrutar el camino.
Reconozco que también fue un poco duro regresar por lo que llaman el choque cultural inverso. Es fácil olvidar lo caótico que es el trafico con conductores que "son muy buenos para manejar" porque pueden hacer un trayecto de 9 horas en 5, la indiferencia general hacia todo, la cultura de esnobismo desarrollada en donde puedes gastar lo mismo en un restaurante de Bogotá o de Londres, un consumismo que trata de copiar la tan saturada influencia americana, condiciones laborales que siguen explotando al trabajador haciéndolo temeroso de perder su puesto; sin embargo lo que más me dolió de todo fue ver que la brecha social entre pobres y ricos creció.
No quiero expandirme mucho sobre esto, pero eso fue lo que percibí en mi corta estancia. Por ahora solo tengo la gran esperanza de que la desigualdad disminuya en algún momento y se cree una sociedad mas igualitaria en lugar de una nación en donde solo hay pocos ricos, muchos pobres y nada en el medio.

Me quedo con los recuerdos de haber compartido con mi familia bellos ratos, la cara de felicidad de mis amigos, la tristeza de no poder haber visto a otros tantos debido a que estuve enfermo (gracias a la polución y mi estupidez), la relación bondad-agresividad que existe en la gente, el sabor que llevo en la boca de las innumerables frutas tropicales y lo más importante: la sonrisa y charla que tantas personas ofrecen sinceramente.


Alguna calle del centro de Bogotá.
Ejemplo del trafico.
Cruce en el centro.
Vendedor ambulante de mangos, centro de Bogotá.
El gris que nunca deja de cubrir el cielo.
Perro contempla la ciudad desde Monserrate.
Tienda de golosinas típicas en Melgar.
Transmilleno de noche por la autopista norte, Bogotá.

Friday, 11 July 2008

Re aprender a tomar un bus

Hubo varias cosas que debí re aprender al visitar Colombia luego de casi 3 años, una de ellas fue tomar un bus. Primero que todo olvidaba lo lejos que queda todo en Bogotá y no es que sea lejos físicamente, sino por la cantidad de vehículos y atascamientos sumándole el conductor que quiere llenar hasta el tanque del bus, hace que el viaje no rinda para nada.
Me encontraba en la séptima con 49 y me disponía a ir hasta unicentro, una distancia de aproximadamente 10 km que tomo hora y media, con un promedio de 7 km por hora fue un récord increíble, para mis piernas que se re acostumbraron a la broma de espacio que hay entre las sillas.
Al hacer la señal de pare, el conductor freno con bastante rapidez, cual película de acción, lo que me obligó a caminar media vía para llegar a la puerta. Apenas estoy subiendo me dice: "pase por el ladito de la registradora por favor".
Mi error fatal fue sentarme hacia la parte delantera del vehículo. Olvidaba por completo que los conductores le meten gente y le meten mas y cuando no hay espacio le siguen metiendo y cuando no cabe ni una cucaracha le meten otro poco mas. Cuando menos me di cuenta el bus estaba repleto, el aire muy denso mezcla de residuos de combustión con olores humanos y yo con la ilusa esperanza de que se fuera a desocupar antes de llegar a mi destino.
Dos cuadras antes de empezar la titánica tarea de ir hasta la parte de atras para timbrar y esperar que no me deje en la mitad de la vía alguien empezó a decir: llamelo, llamelo. No dejen bajar a nadie. Alguien tiene minutos?. Ya lo estoy llamando. No contestan. Llamen a la policía. Se robaron un celular!
Que embarrada que le roben el teléfono a cualquiera y por mi muy bien que busquen al delincuente y no lo dejen bajar,sin embargo el chofer no dejaba bajar a nadie, pero no detuvo su camino y siguió andando muy campante! Hay fue cuando yo me dije, muy de malas pero no, me toco bajarme. Así que comencé con el contorsionismo pisando a unos, empujando a otros, codeando al resto hasta que llegue a la puerta trasera. Timbré y otro tipo se bajo conmigo luego de ser exprimidos por un molino humano. Al estar en tierra firme y alejarme del bus un grupo de mujeres gritaban: no lo dejen bajar, mirelo, mirelo, ese es el ladrón!!

Friday, 30 May 2008

Miedo a Volver

En dos semanas haré el viaje épico de cruzar el atlántico en una cajita de acero que pondrá un buen número de toneladas de contaminación sobre nuestras cabezas haciendo que el clima siga entorpeciendose y causando fatalidades que hemos buscado con nuestra codicia.

Pero el tema de este post no es hablar de la contaminación y el calentamiento global, sino del viaje en si ya que esta copado de miedo a volar y terminar en el estómago de un tiburón y que no me vengan con ese cuento estadística de que la parte mas peligrosa del viaje en avión es el taxi que nos transporta desde/a el aeropuerto, estadística que crece mucho en mi tierra natal. Es curioso pensar que la parte que mas susto me da es en el ascenso y el descenso, cuando el piloto dice, "por favor ajusten sus cinturones" hay es donde yo me digo, con que cuento me vienes, si esta lata se desploma no hay cinturón que valga! Muy estúpidamente yo me siento relativamente a salvo cuando ya se pueden distinguir carros y casas con pequeños detalles en la lejanía, siempre tengo la idea de que si algo falla la tripulación hará un aterrizaje heroico en medio de cualquier autopista y pasaremos a ser los personajes del día.

Luego de superar esta etapa viene el re contra requete choque, volver a la ciudad donde nací, crecí y viví por veinti pico de años.

Volver a ver a mi familia y ver como han cambiado los chicos que ya son adolescentes y otros que siguen en la misma situación desde hace un buen tiempo.

Volver a compartir una comida con toda mi familia inmediata que por distintas razones no estaba reunida bajo el mismo techo desde hace 5 años y medio.

Volver a ver los cerros que nos guían por la intrínseca capital y que por costumbre de tenerlos siempre a la vista olvidamos lo hermosos que son.

Volver a recorrer las calles del centro en donde deambulaba por sus calles recónditas divagando sobre el presente que ahora es pasado.

Volver a presenciar como en un abrir y cerrar de ojos la noche abriga la ciudad y como mucho seres nocturnos despiertan en su cotidianidad.

Volver a sentir la lluvia tropical que cae torrencialmente obligando a las calles a quedar vacías haciendo que me sienta como su poseedor.

Volver a comer almuerzo ejecutivo que viene con una sopa bien cargada, seco compuesto de arroz, papa, plátano, carne, frijoles y ensalada, jugo de guanabana/curuba/mora y para rematar un dulce.

Volver a compartir con mis buenos amigos que seguramente han cambiado mas de lo que yo puedo deslumbrar.

Volver para que luego de tres semanas tenga que enfrentar mis miedos y cruzar el atlántico tratando de imaginarme tomando una cerveza con el tiburón.

Volver a ...